Como era de esperar, todos los medios de comunicación españoles publicaron la foto o retransmitieron las imágenes. Y desde luego, no era para menos. Ambos, ante las cámaras, con sendas sonrisas Profidén para regalar a los periodistas. Sin embargo, todos sabemos lo que se esconde bajo esos gestos tan políticamente correctos (y, por qué no decirlo, simpáticos y hasta creíbles): una relación que no pasa por su mejor momento. Pero claro, si nos aplicamos la filosofía positivista que tan de moda está hoy en día, podemos verle el lado bueno: la cumbre económica (y cualquier futura presencia española en los foros internacionales) es una oportunidad para olvidar antiguas rencillas y empezar una nueva etapa.
Sin embargo, no está de más echar un vistazo a las relaciones entre ambos países durante el período de gobierno socialista. A este respecto, algunos dicen que aunque los intercambios culturales y económicos se han mantenido intactos desde la victoria de Zapatero en 2004, la complicidad ha brillado por su ausencia y la cooperación política ha sido tensa. Otros, con sus razones, aducen que más que tensa, ha sido fría, débil, distante. Los más exagerados (que no son pocos en las tribunas de opinión de nuestro país) han proferido ahora que las relaciones entre nuestro gobierno y la administración Bush son directamente inexistentes. Vamos, que no son.
Pese a todo, parece que las relaciones entre España y los Estados Unidos mejorarán. Nadie duda de que los elementos de roce (retirada inmediata de las tropas de Irak, Zapatero sentado al paso de la bandera americana en un desfile militar, etc.) son situaciones concretas y fácilmente salvables, sobretodo después de que Obama recriminase a McCain el hecho de haber perdido a España como aliado político. Ahora se abre una nueva etapa en la política exterior norteamericana, y aunque Joe Biden criticase muy duramente en su día al ejecutivo socialista por dejar la Coalición en Irak, los expertos aseguran que las heridas se curarán por mutuo interés.
Sin embargo, no está de más echar un vistazo a las relaciones entre ambos países durante el período de gobierno socialista. A este respecto, algunos dicen que aunque los intercambios culturales y económicos se han mantenido intactos desde la victoria de Zapatero en 2004, la complicidad ha brillado por su ausencia y la cooperación política ha sido tensa. Otros, con sus razones, aducen que más que tensa, ha sido fría, débil, distante. Los más exagerados (que no son pocos en las tribunas de opinión de nuestro país) han proferido ahora que las relaciones entre nuestro gobierno y la administración Bush son directamente inexistentes. Vamos, que no son.Pese a todo, parece que las relaciones entre España y los Estados Unidos mejorarán. Nadie duda de que los elementos de roce (retirada inmediata de las tropas de Irak, Zapatero sentado al paso de la bandera americana en un desfile militar, etc.) son situaciones concretas y fácilmente salvables, sobretodo después de que Obama recriminase a McCain el hecho de haber perdido a España como aliado político. Ahora se abre una nueva etapa en la política exterior norteamericana, y aunque Joe Biden criticase muy duramente en su día al ejecutivo socialista por dejar la Coalición en Irak, los expertos aseguran que las heridas se curarán por mutuo interés.

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